Susto en el club
Un nene fue salvado de un ahogamiento en una pileta de San Francisco
Tiene 4 años y sufrió un principio de ahogamiento mientras nadaba en San Isidro. Fue rescatado rápidamente.
Un niño de cuatro años fue rescatado de una piscina en el Club San Isidro de San Francisco luego de sufrir un principio de ahogamiento. Afortunadamente, la rápida intervención de un profesor de natación y personal médico permitió que el menor fuera reanimado y trasladado a un centro de salud para una evaluación más exhaustiva.
De acuerdo con el informe policial, el incidente ocurrió mientras el niño participaba en una clase de natación. El profesor, al notar la situación, inició inmediatamente las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) hasta la llegada del equipo médico de emergencia.
El menor fue trasladado al Hospital Iturraspe y, posteriormente, derivado a una clínica privada, donde permanece internado en observación.
Otros casos
El testimonio de muchos padres y familiares se repite con dolor: “El nene estaba jugando en el patio, lo perdí de vista y luego lo encontré sumergido en la pileta”. En Córdoba, las muertes por ahogamiento siguen siendo alarmantes. El 4 de enero pasado, un niño de 5 años falleció en la pileta de una vivienda en Brinkmann. Las primeras versiones apuntan a un descuido, donde el menor escapó y cayó al agua.
Este verano, otros casos anteriores corresponden a personas mayores de edad que se ahogaron en ríos de la provincia. Los hechos ocurrieron en ríos de las Sierras Chicas y en los valles de Traslasierra, Calamuchita y Punilla.
Estadísticas revelan que, anualmente, alrededor de 10 niños cordobeses mueren por ahogamiento, especialmente en verano. Las autoridades insisten en la prevención, alertando sobre el peligro incluso en recipientes pequeños.
Cuidados en el agua
Según las últimas estadísticas nacionales, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) alertó que cada tres días muere un niño o adolescente a causa de un ahogamiento. Si bien estas cifras representan una parte visible del problema, el ahogamiento infantil sigue siendo una de las principales tragedias evitables, que cobra especial relevancia durante la temporada de verano, cuando los casos aumentan. Sin embargo, las estadísticas revelan que los accidentes relacionados con el agua también ocurren durante todo el año.
La SAP hace hincapié en que la prevención es clave para reducir la cantidad de muertes por ahogamiento. En ese sentido, instó a las familias a extremar las medidas de seguridad en los hogares, en especial cuando se cuenta con pileta o recipientes con agua. La supervisión constante por parte de un adulto es fundamental, además de implementar cercos o alambrados alrededor de las piletas para evitar que los niños accedan sin supervisión. La seguridad no se limita solo a la pileta; se recomienda también no dejar objetos cerca de estos cercos, como mesas o sillas, que puedan permitir que los niños trepen y accedan al agua.
“Los menores de cuatro años son los más vulnerables, y muchas veces la causa de los ahogamientos es la distracción de los adultos o la falta de una infraestructura segura”, explicó la SAP en un comunicado. También advirtieron que no es recomendable dejar juguetes o elementos dentro del perímetro cerrado, ya que estos pueden llamar la atención de los niños, incitándolos a acercarse al agua en busca de ellos.
Además, la SAP hizo énfasis en que un niño puede ahogarse en muy pocos centímetros de agua, lo que pone en evidencia la necesidad de evitar dejar baldes, palanganas o piletas inflables con agua, incluso cuando no estén en uso. Estos pequeños recipientes también representan un riesgo potencial, ya que un niño podría caer en ellos accidentalmente.
En cuanto a los elementos de flotación, como los flotadores y las colchonetas inflables, la SAP advirtió que estos no deben ser considerados como una garantía de seguridad. Estos dispositivos pueden pincharse, perder aire o no sostener adecuadamente la cabeza fuera del agua. En este sentido, los chalecos salvavidas son la opción más recomendada, ya que están diseñados específicamente para mantener a los niños a salvo en el agua, siempre que estén bien colocados y ajustados, con broches seguros y una correa en la zona inguinal.
Otro aspecto importante planteado por la SAP es la edad apropiada para iniciar la práctica de natación. Si bien la natación es un deporte altamente beneficioso, las niñas y niños que comienzan a nadar a una edad temprana pueden perder el temor al agua con facilidad, lo que, en algunos casos, puede llevarlos a situaciones de riesgo. Por ello, los especialistas sugieren que la enseñanza de la natación debe estar acompañada de una orientación adecuada sobre seguridad en el agua.
En último lugar, la SAP remarcó la importancia de saber cómo actuar en caso de emergencia. Los primeros minutos tras un accidente son cruciales para salvar la vida de un niño. Es fundamental que los adultos estén capacitados en maniobras de RCP, ya que esta habilidad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.