Guerra comercial
Trump impuso un arancel mínimo del 10% para todos los productos que ingresen a los EE.UU.
La medida impactará sobre todas las exportaciones argentinas a los EE.UU. El mandatario norteamericano dijo que con estas medidas se iniciará "una nueva era dorada en los Estados Unidos".
En lo que calificó como "Día de la liberación", el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció hoy un paquete de suba de aranceles a las importaciones y aseguró que permitirá que "los empleos y fábricas volverán a nuestro país".
Desde los jardines de la Casa Blanca, Trump dijo que con estas medidas se iniciará "una nueva era dorada en los Estados Unidos". Las medidas entrarán en vigencia el 5 y el 9 de abril.
Según consigna la agencia AFP, funcionarios de gobierno precisaron que las nuevas tarifas aduaneras a las importaciones se aplicarán en dos fases: el 5 de abril para aquellas de al menos el 10%, entre las que se incluye a Argentina, y el 9 de abril para aquellos más altos, dirigidos contra gigantes como China y la Unión Europea.
Trump acusó al resto de los países de "aprovecharse de los Estados Unidos" y los acusó de "manipular la moneda en perjuicio del dólar".
El presidente dijo que impondrá un arancel del 25% a todos los autos fabricados en el exterior.
Trump adelantó que firmará una orden ejecutiva en la que establecerá aranceles recíprocos generalizados contra los socios comerciales de la potencia norteamericana.
"Firmaré una histórica Orden Ejecutiva que instituye aranceles recíprocos a países de todo el mundo. Recíprocos quiere decir: ellos nos lo hacen a nosotros, y nosotros se lo hacemos a ellos", dijo en la Casa Blanca.
"Este es uno de los días más importantes, en mi opinión, de la historia de Estados Unidos", sostuvo Trump.
Dijo que "con estas acciones vamos a lograr hacer de Estados Unidos un gran país nuevamente. Trabajos y empresas volverán a nuestro país, romperemos barreras comerciales".
"Esta va a ser la era dorada de Estados Unidos", resaltó el republicano, en lo que llamó "el día de la liberación".
El gobierno de Trump había confirmado más temprano que sus aranceles globales del 25% a automóviles y camiones entrarán en vigor el jueves, según lo previsto, y que los aranceles a las importaciones de piezas de automóviles se pondrán en marcha el 3 de mayo.
En un aviso del Registro Federal que agrega detalles a la proclamación de aranceles de automóviles de Trump emitida la semana pasada, la Casa Blanca ordenó al Departamento de Comercio que establezca un proceso dentro de los 90 días para agregar más partes a la lista, incluso a petición de los productores nacionales.
No obstante, Trump aclaró que "los aranceles no van a ser totalmente recíprocos".
Explicó que China posee 67% de aranceles que se cargan a Estados Unidos. "Estaremos cargándole un arancel de 34%".
También habló sobre la Unión Europea. "Son muy difíciles, ellos nos estafan, es tristísimo de ver. 29% les vamos a cargar", anunció.
Sobre Vietnam, dijo que les cargan 90% de aranceles y que Estados Unidos solo aplicará 46%.
En tanto, sobre Japón, aclaró que dijo que son "muy inteligentes", pero que le cargarán 24% de aranceles en comparación con el 46% que la nación del sol naciente le aplica a autos.
También dijo que aplicarán una tarifa recíproca a Suiza (31%); Reino Unido (10%); Brasil (10%); Pakistán (58%).
La lista de piezas incluye actualmente docenas de códigos arancelarios entre ellos motores, transmisiones, cadenas cinemáticas y componentes eléctricos, así como otras piezas como mangueras de freno. Los productores nacionales podrán solicitar adiciones a la lista, según el anuncio.
El aviso dice que para los vehículos que califican bajo las reglas de origen del acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá, los importadores pueden pagar el derecho del 25% sólo en el contenido no estadounidense de la orden.
Reacciones internacionales
La respuesta de los países afectados no se ha hecho esperar, intensificando las tensiones comerciales globales.
China, uno de los principales blancos de las medidas, calificó los aranceles de Trump como "un acto de unilateralismo y acoso" y reaccionó imponiendo tarifas del 10% al 15% a productos agrícolas estadounidenses, como soja y cerdo, además de gravámenes al carbón, gas natural y vehículos de lujo.
Beijing también amenazó con medidas adicionales si la situación escala, incluyendo restricciones a empresas estadounidenses de tecnología y defensa.
Canadá, el mayor proveedor de petróleo crudo y aluminio a Estados Unidos, denunció los aranceles como "inaceptables" y anunció represalias que incluyen impuestos a licores y otros bienes estadounidenses.
El primer ministro Justin Trudeau insistió en que "los canadienses resistirán con fuerza", mientras la dependencia económica del país hacia su vecino del sur genera temores de un impacto severo.
La Unión Europea respondió a los aranceles al acero y aluminio con medidas por valor de más de 28 mil millones de dólares, gravando productos icónicos como el bourbon, las motocicletas Harley-Davidson y los jeans Levi''s, en un intento de presionar a Washington.
México, el principal socio comercial de Estados Unidos, adoptó una postura más cautelosa.
La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó las acusaciones de Trump sobre narcotráfico y migración, abogando por el diálogo y la cooperación en lugar de una guerra comercial.
Aunque inicialmente suspendió represalias tras negociaciones que pospusieron los aranceles hasta abril, Sheinbaum advirtió que México está listo para responder con medidas arancelarias si las tarifas persisten, lo que podría afectar a empresas binacionales como Ford y General Motors.
Un futuro incierto
Las políticas de Trump generan incertidumbre en los mercados globales, con caídas significativas en las bolsas estadounidenses tras los anuncios más recientes.
Economistas advierten que, lejos de equilibrar la balanza comercial, estos aranceles podrían desencadenar una guerra comercial a gran escala, con efectos inflacionarios en Estados Unidos y pérdidas económicas para sus socios.
Mientras tanto, la aprobación de Trump, que según sondeos ha caído al 45%, enfrenta el desafío de cumplir sus promesas sin alienar a su base electoral, que podría resentir el aumento de precios.
A medida que las negociaciones continúan y las represalias se acumulan, el mundo observa con atención cómo esta nueva era de proteccionismo reconfigurará el comercio internacional.
Por ahora, la estrategia de Trump parece apostar por la presión como herramienta de negociación, pero el costo final aún está por definirse.