Historias
Todo en un Carnaval, sequía, lluvia oportuna y película escandalosa
Viejas noticias nos revelan que las sequías no son de ahora, sino que fueron parte de los problemas de nuestros antecesores y que, una lluvia oportuna nos cambia súbitamente el humor… y la buena mesa.
Por Arturo A. Bienedell | LVSJ
Un corresponsal ignoto en San Francisco del diario “Los Principios”, de Córdoba el 7 de febrero de 1907, envió la siguiente noticia: “La sequía se prolonga acentuándose cada día más sus desastrosos efectos. El estado de los campos produce penosa impresión. Hace más de cuatro meses que no llueve por este lugar, y en algunas casas está ya agotándose el agua de los pozos. Sin exageración, se puede afirmar que nos encontramos como en lo más avanzado del otoño. El pasto escasea o presenta el color pálido que suelen comunicarle los hielos y el desnudo y amarillento follaje de los árboles hace pensar en las tristes hojas otoñales”.
Entre lo dramático del tema y lo poético del periodista, la noticia seguía revelando: “Esta crítica situación tiene amilanados los espíritus. De todos los labios no se escuchan sino exclamaciones de asombro por tan prolongada sequía. Nadie piensa en divertirse, y así es de presumir que las fiestas de Carnaval han de pasar desapercibidas. Si oportunamente el cielo nos favorece con abundante lluvia tal vez cambie el modo de pensar de nuestros vecinos y se haga algo en homenaje al dios alegre”.
El lamento periodístico tuvo respuesta porque el 14 de febrero, el mismo corresponsal comunicó: “Como decía en mi anterior, se haría algo en obsequio al Carnaval si llovía y como esto sucedió el sábado a la noche en regular cantidad, hubo los tres días festivos un poco de todo”.
Agregó sobre lo productivo: “La lluvia beneficia mucho la agricultura y ganadería porque el pasto estaba completamente agotado manteniéndose la hacienda con paja de trigo y lino y el ganado moría de una manera espantosa. Por supuesto se ha mejorado de situación en todo, pues en el pueblo no era posible ya el tránsito”.
Señaló luego sobre lo festivo y gastronómico: “El domingo, lunes y martes hubo corso a la tarde en bulevar 25 de Mayo, muy concurrido, se jugó bastante, se comió y bebió con varios bailes en fondas y muchos disfraz”.
Pero… no todo fue a gusto del cronista que, a renglón seguido, apuntó: “El biógrafo (que era un cine ocasional en algún bar en días festivos) dio una función escandalosa exhibiendo figuras que si nuestra intendencia hubiera sido más honesta y formal, debió mandarlo clausurar sin demora, pero debo prevenir que el intendente la presenciaba con el mayor goce, de manera que hará la vista gorda a todo el escándalo sin la menor censura no obstante de haber más de trescientos niños y niñas que presenciaron y a más otros tantos padres de familia”. A 108 años de aquel episodio, el dato nos revela uno de los gustos de Carlos J. Amuchástegui, intendente interino en 1907.
De todos modos, “sobre llovido, mojado”, como sostiene el viejo dicho popular. Al final de su informe de comienzo optimista, nuestro corresponsal cerró anunciando: “La langosta voladora acabó con todo, quintas, pastos y amenaza esta plaga ser fatal este año; hace tres días, el 11 de febrero, pasó una inmensa manga de sur a norte y se calculó que fue de diez leguas de largo por cinco de ancho que durante tres horas de paso nubló el cielo”.
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