Historias
Silvina Berta, rafaelina que dejó su impronta social en San Francisco
Esta apasionada de la aviación y una de las primeras mujeres que acá tuvo carné para conducir automóviles, llegó a ser la empresaria más antigua de la ciudad.
Por Arturo A. Bienedell | LVSJ
Desilusionada con lo que
San Francisco le ofrecía,
desechó la crítica para
trabajar por mejorarlo.
“¡Hay tanto para contar de los 65 años que viví en esta ciudad que quiero”!, dijo Guillerma Antonia Bárbara Silvina Berta en una entrevista que le realicé en 1985 y se conserva en el Archivo Gráfico y Museo Histórico de San Francisco y la Región, parte de la cual rememoro aquí.
Fue apasionada de la aviación y una de las primeras mujeres que acá tuvo carné para conducir automóviles, llegó a ser en la época del Centenario de la ciudad en 1986, la empresaria más antigua de la ciudad.
Nacida en 1895, llegó a San Francisco el 20 de junio de 1920. “Ese día lo encontré muy feo, me entró una desesperación que me enfermé. Porque las calles estaban con barro y el agua salitrosa hacía que estuvieran todas blancas, en la zona de Juan B. Justo entre Libertad y 9 de Julio estaba la “laguna de Boero” y las casas donde primero viví no eran como las que yo estaba acostumbrada a habitar".
Sus palabras respondieron en un todo a una verdad: nuestras calles fueron todas de tierra hasta 1932 cuando comenzó la lenta tarea de adoquinado y luego de pavimentaciones; las napas de agua arsenical y salitrosa estaban a flor del piso en calles y viviendas; no hubo agua corriente sino hasta 1948 ni cloacas hasta 1957. También era deficiente la iluminación pública, pero todo cambió con el transcurrir del tiempo conforme también se afianzaba el afecto de Silvina por su ciudad de adopción.
Llegó con su primer esposo Andrés Amongero, con quien inició un negocio de venta de vidrios y pinturas y también tenían una concesionaria de automotores, de allí la pasión de Silvina por los automóviles, en especial los deportivos.
“Cuando todavía no estaba el Aero Club, la pista de aviones estaba en lo de Santiago Puzzi, en Frontera, que fabricaba implementos agrícolas y tenía aeroplanos con los que transportaba repuestos y yo solía acompañarlo. Me hubiera gustado pilotear así que lo hablé con Puzzi quien accedió a enseñarme, pero en esos días en un accidente de aviación se mató su hermano Vicente, entonces mi madre me aconsejó que no aprendiera. Pero yo tenía mucho entusiasmo…”.
El 8 de diciembre de 1931 Silvina enviudó y en 1942, se casó con Pedro Zarranz, quien fue primer gerente del Banco de Préstamos de la Provincia que luego fue el Banco Social de Córdoba.
Silvina, tía de Oreste Berta, fue una rafaelina que llegó para dejar una marca en ámbito social sanfrancisqueño. Sin descuidar su rol familiar y comercial, aportó tiempo e ideas para mejorar instituciones como el Cottolengo y el Rotary Club, además de la escuela Iturraspe desde su Cooperadora cuando ese establecimiento requería un nuevo edificio. Tras aquella decepción original, se propuso dejar la crítica de lado para sumarse con ejemplos al colectivo comprometido que nos legó el San Francisco actual.