Historias
Seghesso Flores, polémico orador oficial municipal
Inauguró aquí una profesión que, como tal, genera diferencias según el contenido del mensaje.
Por Arturo A. Bienedell | LVSJ
En 1921, el intendente Victorio Tozzini incorporó a la diminuta planta de personal de entonces a un orador oficial, cuya función era la de hablar en los actos públicos en consonancia con el pensamiento del jefe comunal.
El cargo fue ocupado por el estudiante de abogacía Abel Seghesso Flores, quien debutó el 24 de enero en el Teatro “Colón” en una velada solidaria con los damnificados por un terremoto en Mendoza.
Reapareció el 25 de Mayo donde se escucharon sus palabras y las del director de la Escuela Nocturna Iturraspe, Bautista Garrone.
Por sus conceptos en ese acto, en los que aludió a incidentes con obreros en Gualeguaychú, en LA VOZ DE SAN JUSTO un “Observador imparcial” definió a Seghesso Flores como “un agente de la Liga Patriótica Argentina”, una asociación civil que operó activamente en la década de 1920 como grupo parapolicial de extrema derecha.
El 5 de junio, rechazó la acusación y, entre otras consideraciones afirmó: “Creo que es necesario bregar por la argentinidad, no con fanatismos, pero sí con firmezas. A los hombres buenos y sus mujeres dignas, a los obreros sanos y sus compañeras honradas, me remito con la prueba de mis palabras bien intencionadas. Para los otros, los acusadores ignorantes y los tergiversadores malvados, esta frase de Nietzche: “Basta un poco de ingenio para probar indistintamente, respecto de cualquier institución humana que ella es una de estas dos cosas contradictorias: o eximia o execrable”.
Después desafió a “Observador imparcial” a “sacarse la careta” y “discutir y sostener desde cualquier tribuna pública sus ideas y doctrinas”. A la vez le dedicó un poema a Z.A. que se interpretaron como las iniciales de Zacarías Álvarez, que era miembro del Partido Socialista y en 1924 fue fundador del Partido Comunista en San Francisco.
Tras la muerte por suicidio del intendente Tozzini el 6 de julio, el día 12 y patrocinado por el Dr. García Montaño, Seghesso Flores demandó a LA VOZ DE SAN JUSTO “por injurias” ante el juez de Paz letrado, lo que esta empresa cuestionó por entender que correspondía un juicio de Ley de Imprenta y que “en caso de demandar contra la prensa, debe enjuiciarse ante un Tribunal de Jurados”.
Ya con Trigueros de Godoy como intendente que sucedió a Tozzini, el orador oficial cesó en sus funciones, pero hubo todavía dos oportunidades en que hizo uso de sus cualidades: el 15 de julio elogió a Salvador Zito, gerente de Molinos Río de la Plata, trasladado a Nogoyá (Entre Ríos) y el 8 de agosto hizo lo mismo en el Hotel “Las Colonias” en el cual homenaje a José Ruggiero, jefe de la estación del Ferrocarril Central Argentino, quien fue enviado a Río Cuarto.
Volvimos a tener noticias de Seghesso Flores cuando el 27 de agosto de 1939, ya como abogado, fue miembro fundador de la Sociedad Dante Alighieri, en Paraná, donde también llegó a un cargo judicial.
Con su carrera en ascenso, el 2 de diciembre de 1955 por decreto Nº 4999, firmado por el presidente provisional Pedro Eugenio Aramburu, fue designado juez nacional de Primera Instancia en La Pampa donde, en 1958, en el retorno a la democracia, fue juez electoral en Santa Rosa y en el Archivo Gráfico y Museo Histórico de San Francisco y la Región se conserva su nota del 20 de marzo en la que da cuenta de los resultados electorales.
Pocos años luego se jubiló y ya nada se supo de aquel joven que hace más de un siglo inauguró en San Francisco el oficio de interpretar la idea de un dirigente político y transformarla en un discurso.