Entrevista
Montali y la necesidad moral de hacer preguntas
Manuel Montali analiza “Un enigma llamado Valeria”. El periodista a cargo de la investigación de la mini serie documental sobre el Caso Parolini cuenta por menores de un informe que le dio miedo hacer desde el primer momento, pero que entendía que era necesario hacer. Las dudas, las preguntas, la oscuridad, la búsqueda de un fantasma de un caso que parece no tener final.
-Bueno Manuel, ¿estamos en el post Valeria?
-Y se está moviendo todavía, no se sabe dónde va a terminar, pero las repercusiones hasta ahora creo que son excelentes en general. La calidad del trabajo que se logró, un informe profesionalmente impecable, en el que se destaca el respeto con el que se trabajaron todas las versiones, todos los personajes. A todos se los cuidó mucho, incluso cuando nosotros detectábamos que había fallas en determinadas cuestiones de trabajo en su momento, incluso a gente que nos trató muy mal cuando fuimos a consultarle por este tema y que inmediatamente se puso a la defensiva. Una de las grandes virtudes del informe que nos destacaron es que justamente no toma partido, en ningún momento rompe la barrera de la objetividad, si es que existe la objetividad, que se ponen todas las cartas sobre la mesa, se reconstruye de la mejor manera que pudimos lo que fue el juicio, para que se escuchen todas las versiones y la gente tome y saque sus propias conclusiones. Obviamente ya lo sabíamos, iba a remover mucho dolor, sobre todo en la familia de la víctima. Entiendo absolutamente que no les guste que las personas que la justicia condenó tengan la opción de salir a hablar, que les duela, lo entendemos absolutamente, pero nosotros estamos convencidos y defendemos que la versión o las otras versiones se tenían que recuperar para que la historia cerrara completa, y todos tuvieron la oportunidad de dar su opinión, de contar su versión de los hechos
-¿Por qué este y por qué no el Caso Vercesi? ¿Por qué no el Caso Casarmeiro?
-Este caso puntualmente porque ya cuando lo trabajamos en Cuna de la Mafia y lo publicamos explotaron los comentarios. Nos hicieron llegar un montón de pedidos para que revisáramos esta historia o estas historias que estaban en la calle dando vueltas y a nosotros realmente nos interesó esto, ver qué es lo que había detrás, por qué tanta insistencia en eso. Fue un anzuelo y fue empezar a tocar determinadas puertas que se abrían y detrás de eso siempre había más puertas que abrir. Un montón de hilos conductores que nos llevaron por todos lados, muchas cosas que incluso no llegamos a resolver e incluso un montón de cosas que no aparecen en el informe por distintas cuestiones. Una vez que tocamos un poquito las sombras de este caso, nos llevó solos.
Puede interesarte
- ¿Cuándo vos lees los comentarios, en qué momento decidís entrar de lleno en esa oscuirdad?
-Creo que una de las primeras cosas que nos empuja a ahondar en la historia fue que nos llega algún comentario de que Pacheco insistía que quería salir al cruce legalmente de esta versión. A mí eso fue algo que me picó un poco. Ir a confrontarlo y escuchar lo que tenía para decir, que se dio en consonancia con otros comentarios que también nos llegaron. Vamos a escuchar qué tiene para decir Pacheco, contó su versión, e inmediatamente nos dejó un montón de puntos para trabajar. Ahí nos metimos más en serio y creo que lo determinante fue cuando nos encontramos un hecho olvidado en ese momento, que por lo menos no se solía recuperar en las crónicas del caso Parolini, que era el hecho de que Valeria en el año 98 hubiera hecho presentaciones judiciales para decir que todo lo declarado en el juicio era mentira. Eso nos pareció tremendamente llamativo. Quisimos ir a perseguirlo y obviamente al ir a perseguirlo y al no encontrar a Valeria, sino empezar a toparnos con un montón de versiones, rumores, pistas sobre este fantasma que no estaba en ningún lugar o que no estaba en condiciones, nos terminó de meter de cabeza en la historia. Nos metimos de lleno, sobre todo en la persecución de Valeria, al tratar de encontrarla y ver dentro de las dos versiones que ella había dado, cuál era la que daba hoy en tiempo presente.
-Hubo testimonios claves, pero otros que no quisieron hablar. Personas que habían sido claves durante el proceso judicial…
-Hablamos mucho con Pacheco. Los otros dos condenados que viven al día de hoy no quisieron hablar tanto. Hablaron poco. Nos manifestaron esto de que se sentían más cómodos en el anonimato y que nada de lo que nosotros pudiéramos hacerles iba a cambiar lo que ellos ya habían vivido. Nos pasó lo mismo con la familia Parolini. Nos atendieron, nos dieron a entender que no querían hablar. No insistimos más. Teniendo en cuenta también todo el dolor que removíamos con cada consulta. Después, gente que trabajó en la justicia que no quiso hablar. Hubo algunos olvidos un poco llamativos de gente que había dado notas de prensa. Gente que integró el tribunal, que había dado notas de prensa diciendo que este caso los había marcado mucho y cuando nosotros le íbamos a preguntar por este caso por cuestiones puntuales de repente ya no se acordaban nada. Tuvimos varios funcionarios judiciales que no se acordaban de nada y que se enojaban cuando íbamos a preguntarle o que nos decían que no habían tenido tanta participación y cuando nosotros les compartíamos recortes de prensa en los que quedaba claro que habían tenido mucha participación, se enojaban. Al forense que tuvo a su cargo la autopsia, lo contactamos porque había una cuestión que nos parecía fundamental para preguntarle que era qué pensaba de que él hubiera dado una fecha de muerte con su autopsia y luego la justicia hubiera determinado otra a partir de los dichos de Valeria, y hay mucha diferencia de tiempo entre una fecha y la otra. Nos atendió su secretaria y cuando le manifestamos el motivo de la consulta nos dejaron de atender inmediatamente. Insistimos hasta que nos quedó en claro que por esta consulta no nos iban a atender. Yo concluyo que todos se cuidan un poco también. Si hay cosas que en su momento no se hicieron del todo bien, nadie quiere que esto se esté removiendo mucho.
Puede interesarte
-¿Cuándo decidiste irla a buscar?
-Desde un principio. Porque es la testigo principal, es la persona en función de la cual se resolvió todo, porque los demás elementos son indicios. La verdad como tal entendemos que no existe, no existe en periodismo, no existe en la justicia, pero acá con los dichos de una persona apoyado por una serie de indicios un poco endebles se condenó a cuatro personas. Entonces desde un principio teníamos en claro que la clave era Valeria.
El tema es que los primeros comentarios que nos llegaban de Valeria eran muy malos. Era una persona que no estaba en condiciones de hablar. Nos hablaban de que estaba enferma, que tenía Alzheimer, de que estaba en una situación realmente muy complicada con tema drogas y además, que no la encontramos por ningún lado. Entonces revolvimos, revolvimos hasta que llegamos a un contacto familiar que nos termina derivando a la cárcel. Pero siempre quisimos encontrarla. Dimos vuelta a cualquier pista que nos tiraban. Se maneja en tal barrio, íbamos a tal barrio, se maneja en tal ámbito, íbamos a tal ámbito. Nos expusimos un montón para tratar de hablar con ella. La búsqueda de Valeria es una novela en sí. Incluso hay una búsqueda posterior, cuando Valeria sale en libertad. El hecho de saber que estaba en la cárcel y no poder hablar con ella porque era pandemia, porque no podíamos acceder. Nosotros íbamos con la verdad de frente. Siempre queremos hacer una consulta de prensa y en la cárcel nos decían, que para consulta de prensa hablen a este número. Y de repente era un número que no atendría nadie, hasta que se da que nos termina llamando a ella. Siempre fue el factor clave. Por lo menos para que nos dijera cuál era su verdad al día de hoy. Y entonces siempre, siempre quisimos que fuera ella la que contara su versión de los hechos porque es la clave de todo. Y bueno, se dio esta segunda búsqueda luego también porque ella se había comprometido desde la cárcel. Hubo muchas entrevistas con Valeria, no solo la del informe. Muchas charlas telefónicas, la charla personal que tuvimos en la cárcel. Cuando al fin pudimos acceder a la cárcel le dieron un permiso especial de recibir a alguien que no fuera familiar directo por buena conducta y por no tener visitas de su propia familia. Ella se compromete que cuando quedaba en libertad iba a volver a hablar del tema, a decir esto que cuenta en el informe. Y bueno, no se dio el caso porque llegó a San Francisco y su situación volvió a ser muy complicada. La buscamos, la volvimos a encontrar, pero no la encontramos bien y ya nos dio a entender que había dicho todo lo que tenía para decir. Pero para nosotros siempre fue, es y va a seguir siendo el factor clave de esta historia. Es en definitiva la persona que tiene todas las respuestas. Todas.
-¿Cuántas veces fue víctima Valeria?
Esa es un poco también la clave de todo este informe. Valeria es una persona que a nosotros realmente nos conmovió muchísimo porque, de nuevo, cualquiera sea la verdad, su verdad, ya sea una persona que presenció el abuso y el asesinato de su sobrina con 15 años, 14, 15 años, o sea una persona a la que determinaron que ella sabía y le obligaron a acusar a personas que ella no sabía si eran culpables o no, cualquiera sea la versión en la que se crea, es una persona que no tuvo ningún tipo de acompañamiento, ningún tipo de contención. Ya desde el vamos que haya estado alrededor de un año en la policía de los 90, con 15 años, con apenas alguna que otra visita familiar en un ambiente muy complicado, sometida a una presión tremenda y que después del juicio le hayan abierto la puerta y la hayan, de alguna manera, dejado a su suerte, es tremendo.
El gran objetivo de este informe y de toda la relación que entablamos con Valeria fue que ella tuviera la oportunidad de hacer lo que nos manifestó en la cárcel, que era tener una segunda oportunidad. Ella nos dijo, yo quiero volver a San Francisco y quiero tener una segunda oportunidad. Ella en ese momento en la cárcel estaba muy bien, estaba lúcida, se acordaba de todo lo que había dicho sin un solo papel en la mano, de todo lo que había dicho en el juicio, de todo lo que había dicho en el 98 cuando dio la versión contraria.
Fue la misma familia Ferreira Parolini que nos manifestó que si bien ellos creen en la versión del juicio, saben que Valeria es una segunda víctima, que ellos la perdieron, con 15 años, la perdieron. Una persona que tuvo situaciones familiares tremendas que no vienen al caso, que fue madre muy joven y que siempre estuvo a la deriva, un montón de causas entrando y saliendo de la policía, cárcel y muy poco acompañamiento realmente. Esa es una de las grandes heridas que por lo menos personalmente me quedan del informe y del hecho de que hoy se haya de alguna manera perdido un poco esta posibilidad de tener a Valeria acá y que el informe sea de alguna manera su grito, su voz de guerra, su pedido de auxilio para que ella tenga otro acompañamiento que yo creo que hubiera merecido.
Puede interesarte
-¿Cuántas veces tuviste miedo o temor o duda de lo que estaba pasando?
-Siempre, desde un principio. Creo que lo contamos en el informe cuando nos entrevistamos con Pacheco. Él al principio no quería hablar, incluso nos dice ¿para qué se van a meter en esto? Esto es muy jodido. Hay gente muy jodida metida en el medio.
Tomamos un montón de decisiones y cuidados para movernos en torno a esta historia. Lo seguimos teniendo, por las repercusiones que sabemos que puede llegar a tener. Así que sí, son cuatro años de no estar tranquilos, pero siempre convencidos de que teníamos que hacerlo porque nosotros habíamos dado una versión que después cuando surgió todo este rumor por detrás vimos que estaba incompleta y teníamos un compromiso moral, ético de completar la versión de contar la historia completa. La verdad que en muchos momentos nos preguntamos ¿para qué nos metíamos en esto? Si no íbamos a ganar nada nosotros con esto. Nada, absolutamente. Más allá de contar una historia. No íbamos a tener ningún rédito personal, ni económico y de ninguna índole.
Pero por lo menos el periodismo que estudiamos nosotros tiene que molestar un poco, tiene que generar inquietudes porque si no es muy cómodo o estamos haciendo, no sé, gacetillas o dejar a todo el mundo tranquilo, contento no sé, no sé si es periodismo eso.
- ¿Quién mató a Mónica Parolini?
-Me lo pregunté mucho. Me lo preguntaron mucho. Mi opinión, que es eso, mi opinión es que en la versión de la Justicia hay muchos elementos que no cierran. La reconstrucción oficial tiene muchos puntos oscuros. Quién la mató, no lo sé. Por eso la tozudez de sacar este informe: al tener tantas dudas, las preguntas tenían que estar. Había que hacerlas. Las respuestas no las tenemos nosotros. Pero yo no sé si la Justicia las tuvo en su momento.