Arquitectura
Los pasillos: más allá de la simple circulación
Los pasillos, a menudo subestimados en la arquitectura residencial, cobran protagonismo como elementos clave en el diseño interior. El arquitecto Fabio Biraghi destaca su funcionalidad y estética, reflejando el estilo de vida de los habitantes.
Los pasillos, espacios tradicionalmente relegados en la arquitectura residencial, emergen como elementos fundamentales en el diseño interior. Son más que simples conectores entre habitaciones; son narradores silenciosos de la evolución arquitectónica y testigos de transformaciones sociales.
El arquitecto Fabio Biraghi ofrece una perspectiva reveladora sobre este componente arquitectónico. Para el especialista, los pasillos deben cumplir con una doble función: ser prácticos y, a la vez, contribuir al carácter estético del lugar. "Es un espacio que debe ser funcional, pero también estético y que refleja la personalidad de sus dueños", explica, subrayando cómo estos espacios pueden transformarse en verdaderos protagonistas.
Técnicamente, los pasillos tienen medidas estandarizadas que definen su funcionalidad. Biraghi explica que "como algo óptimo en viviendas grandes o salones comerciales, un metro cincuenta es agradable". Sin embargo, en la práctica, "normalmente tienen entre 90 centímetros y un metro, siendo 90 centímetros el mínimo habitual".
Viviendas compactas y estrategias de adaptación
Biraghi profundiza sobre las estrategias de diseño en viviendas pequeñas con una mirada crítica y práctica. "En una vivienda de un dormitorio, puede que no haya pasillo o haya un pasillo mínimo. Entonces no hay un gasto en el pasillo y al ser de un dormitorio parece que es una solución muy buena", explica.
Sin embargo, advierte sobre las limitaciones: "El problema es que esta vivienda no tiene posibilidades de ampliarse. No hay posibilidades de ponerle un segundo dormitorio, ni hablar de un tercero".
La solución, según el arquitecto, radica en un diseño inteligente: "Un pasillo chico pero bien organizado sí me da la posibilidad de que la vivienda, desde un dormitorio, después le pueda ir adosando el segundo dormitorio e incluso un tercero. Con poco pasillo, se puede llegar a tener una vivienda hasta de tres dormitorios".
Las viviendas chorizo: un capítulo de la historia urbana
Sobre las viviendas chorizo, Biraghi ofrece un relato histórico fascinante: "Estas viviendas fueron muy comunes hace 150 años, un poco más con la llegada de los inmigrantes. Alquilaban dos familias una casa y vivían uno en el centro, tenían el estar y para un lado padres, para el otro lado hijos".
El proceso de crecimiento era orgánico y generacional: "Después volvían a ampliar, cuando los hijos volvían a ampliar en el patio, dejaban otro estar, un espacio de patio de luz y volvían a hacer otra vivienda con un estar en el medio. Después ya los nietos hacían otra vivienda y así, por eso se lo fue llamando vivienda chorizo".
Para los sectores más vulnerables, la solución era aún más precaria. "En la clase más baja estaban los famosos conventillos, donde se pasaba por un pasillo, una vivienda incorporada a la otra y a la otra, con distintas familias viviendo. Por una cuestión económica no daba para otra cosa".
"Es un espacio que debe ser funcional, pero también estético y que refleja la personalidad de sus dueños"
Desafíos de diseño
Los pasillos presentan desafíos únicos. Son espacios de circulación que representan metros cuadrados "pagados" pero aparentemente improductivos. Biraghi advierte sobre diseños ineficientes: "Muchas viviendas antiguas tienen pasillos que pueden ocupar hasta 6 metros cuadrados, simplemente para circulación, con diseños incómodos que reducen el espacio habitable".
Curiosamente, los pasillos tienen funciones técnicas específicas, especialmente en edificios públicos como hospitales. Sirven como conductos para instalaciones eléctricas, sistemas de aire acondicionado, y redes de gas, optimizando la infraestructura edilicia.
Un aspecto crítico es la seguridad. Biraghi advierte contra el uso de espejos, a pesar de su capacidad para ampliar visualmente el espacio, debido a los riesgos inherentes en zonas de circulación.
En definitiva, los pasillos son mucho más que simples conectores. Son espacios dinámicos que reflejan la evolución arquitectónica, las necesidades sociales y las estrategias de diseño contemporáneas. Como concluye Biraghi, "son una oportunidad para expresar personalidad y crear ambientes acogedores".
"En la clase más baja estaban los famosos conventillos, donde se pasaba por un pasillo, una vivienda incorporada a la otra y a la otra, con distintas familias viviendo”.
Funcionalidad y tendencias
Para hacer los pasillos más funcionales, el arquitecto Fabio Biraghi recomienda:
- Utilizar colores claros para evitar sensación de encierro.
- Considerar la iluminación como elemento transformador.
- Minimizar la superficie de circulación.
- Evitar diseños con ángulos que dificulten el movimiento de muebles.
Las tendencias actuales buscan:
- Pasillos multifuncionales.
- Diseños que integren iluminación y decoración.
- Reducción de espacios de circulación.
- Incorporación de elementos decorativos que amplifiquen la percepción espacial.