Historias
La Hilandería, un sueño frustrado de industria textil
Surgida hace 71 años por iniciativa de emprendedores entusiastas, su recuerdo perdura en muchas familias cuyos miembros trabajaron allí.
Por Arturo A. Bienedell | LVSJ
Nuestra ciudad tuvo dos empresas textiles que no se sostuvieron en el tiempo: la fábrica de casimires “San Eduardo” que trataré en otra oportunidad y la Hilandería San Francisco SA que se constituyó el 15 de marzo de 1954, dedicada a industrialización y aprovechamiento integral de la paja de lino oleaginoso argentino, según reza en su acta inicial realizada en la escribanía de Juan Bruno. Fueron sus fundadores: Mateo Juan Pistone, Francisco Domingo Bosio, Carlos Pistone, Juan Cravero, Cornelio Boschetto, Aquilino Chana, Adelfo Tercilio Cuberli, Rafaela Laura Ferrero de Scagiola, Carmen Scagiola de Prevosti, Enrique Francisco Pistone y Carlos Alberto D´Aloia.
Después se sumaron como socios y directivos, entre otros, Atilio Miguel Godino, Juan Bruno, Faustino Agustín Giletta, Bartolomé Ferrero, Pedro Franzetti, Oreste Rafael Godino, Luis Cornaglia y Domingo Ballor.
Tuvo sede inicial en Suipacha 1290, donde actualmente se halla la escuela “Ana Sullivan”, en barrio La Florida. El proyecto creció cuando el 26 de mayo de 1956 adquirieron la Empresa Mixta Textil Linera Entrerriana de Victoria, Entre Ríos, con igual producción que en nuestra ciudad y, luego, instalaron otra planta en San Justo, Santa Fe. En la vecina provincia tuvo también en Josefina una usina desfibradora y fábrica de sogas de la cual, entre 1968 y 1975, se vendieron fracciones del inmueble a distintos compradores.
En sus Memorias anuales se pueden conocer algunas alternativas de la producción general. En 1961 se estimó ese año como el mejor desde la puesta en marcha del proyecto, después de años de crisis por falta de lino, déficit de electricidad y retracciones en las compras.
“Este ejercicio puede considerarse como el de mayor importancia de cuantos se han celebrado a la fecha. Ello radica en la superación de los procesos de producción en la obtención de la materia prima y el perfeccionamiento logrado en el proceso de industrialización. Ya seguros del puesto de privilegio logrado en el mercado nacional, se han ampliado las inversiones mediante la habilitación de nuevos equipos. Superada la base de la industria o sea la obtención de materias primas, el Directorio ha creído prudente y como medida de largo alcance, la realización de fuertes inversiones en la compra de máquinas de última producción en Europa adaptadas a nuestra materia prima. La gran capacidad de producción de dicho equipo adquirido en Génova, ha obligado a tomar las medidas de previsión a fin de tener la paja de lino oleaginoso suficiente que asegure el abastecimiento normal. Este esfuerzo tiene por base la demanda de nuestros productos y la firmeza del mercado para la adquisición de los mismos”.
En la Memoria de 1965 consta que fue el primer año donde se desarrolló actividad plena con rendimientos excelentes. Se produjo un promedio de 2.500 kilos diarios de hilado grueso y 2.000 kilos de los finos, aumentando las horas extras y los turnos de jornada laboral.
Vinieron luego tiempos difíciles, aperturas de importaciones y el final de la empresa.
En 1977 la empresa Alpargatas SA, adquirió aquellas maquinarias de cardar que habían sido incorporadas a la planta local en los años ´60, donde siguieron produciendo mucho tiempo más en esa conocida y popular marca nacional.