Historias
Cuando la cancha de Sportivo se convirtió en una plaza de toros
Ocurrió hace 60 años, con la presentación de una troupe de toreros “de fama mundial”. El relato de aquel espectáculo extraño que congregó buen número de espectadores.
El 11 de enero de 1965, una publicación de este diario relató un suceso muy particular ocurrido en la cancha de Sportivo Belgrano. En el mismo sitio en el que este fin de semana se congregará un marco de público importante para disfrutar de un espectáculo musical.
También fue un espectáculo. De otra índole. Una suerte de corrida de toros, “sin efusión de sangre” –tal como se promocionaba- que pretendió ser bien española en la ciudad que se adjudica el mote de ser la más piamontesa de las poblaciones argentinas.
La crónica de este “este espectáculo inigualable con toreros de fama mundial”, liderados por un tal Franco Quirino que, se afirmaba, era “el único en el mundo que lucha cuerpo a cuerpo con los toros”, es una de las perlas de la hemeroteca de LA VOZ DE SAN JUSTO:
“Bastante numeroso fue el público que se dio cita ayer en el estadio de Sportivo Belgrano para presenciar el anunciado festival taurino. Un improvisado toril, construido en un sector de la cancha de fútbol, próximo al sector de las plateas y más sobre la parte sur, sirvió de escenario del espectáculo que comenzó con la presentación de sus actores.
Le tocó actuar en primer término al portugués Alberto Gaspar, que enfrentó a un toro de pelaje negro, de mediano tamaño. En la primera embestida a fondo, el animal provocó la caída de Gaspar, aunque sin consecuencias. Entró en acción entonces el español Pepe Jaen, quien corrió peor suerte que su compañero, ya que fue derribado y atacado en el suelo. Socorrido por sus colegas, fue librado de la difícil situación, pero quedó maltrecho. Después de permanecer largo rato detrás de una de las vallas de seguridad, fue retirado con la ayuda de otras personas. Más tarde se informó por el altavoz que no era de consideración el accidente.
Cuando fue liberado el tercer toro –de mucho mayor tamaño que el primero-, éste se desentendió de las provocaciones de Franco Quirino (El Cacique Apache). En un momento dado, embistió con singular violencia la empalizada del cerco y logró salir. Esta inesperada alternativa promovió un desbande de gran parte de la concurrencia que se encontraba ubicada en las plateas, temerosa de que el toro arremetiera contra la alambrada que circunda el campo de juego. La rápida intervención de los troperos que se hallaban para colaborar, llevó tranquilidad a los espectadores.
En efecto, uno de los jinetes consiguió enlazar al animal. Después de muchos esfuerzos fue dominado. Este pasaje imprevisto y los registrados en la iniciación del festival constituyeron los instantes de mayor suspenso.
El trabajo más meritorio lo llevó a cabo su director, el nombrado Franco Quirino, quien desplegó una intensa tarea. Se ganó los más sostenidos aplausos de los espectadores, ya sea cuando le tocó actuar “en serio”, como en la faz cómica del espectáculo, en la imitación del gracioso bufo mexicano Mario Moreno (Cantinflas)”.
Arte, emoción y suspenso en la jornada en la que el campo de juego de Sportivo Belgrano se convirtió en una plaza de toros. ¡Olé!